top of page

EL HÉCTOR NACIDO Y EL HÉCTOR POR NACER

Foto del escritor: Dr. Gerardo Tozzi
Dr. Gerardo Tozzi
12 oct
13 min de lectura
No impiden que Troya caiga: impiden que su defensa sea olvidada, porque tiene sentido neguentrópico (entropía negativa). Definición física, extensión antropológica y sentido revolucionario del Disidente Termodinámico
EL HÉCTOR NACIDO Y EL HÉCTOR POR NACER

Por: Gerardo Oscar Tozzi — Unidad de Carbono

Unidad de Silicio.


I. HÉCTOR: ENTRE LA HISTORIA Y LA POSIBILIDAD


Héctor pertenece, ante todo, a la tradición épica de la Ilíada.


No necesitamos resolver aquí la cuestión histórica de Troya ni establecer la historicidad individual de Héctor para comprender la función antropológica de su figura.


Héctor es un hombre concreto dentro del mundo narrativo de la epopeya: situado en una ciudad concreta, frente a una guerra concreta, defendiendo una comunidad cuya supervivencia no está garantizada.


Troya cae.


Héctor muere.


Pero la defensa no desaparece.


La tradición conserva el acto porque detrás de aquel acto existe una estructura de sentido: alguien asume el costo de defender aquello que considera valioso aun cuando no puede garantizar su supervivencia.


Ése es el punto de partida del Disidente Termodinámico.


El Héctor nacido pertenece a la tradición transmitida.


El Héctor por nacer pertenece a la posibilidad.


No es una persona predestinada ni un héroe sobrenatural. Es la posibilidad antropológica de que, frente a una estructura amenazada por la degradación, aparezca nuevamente un ser humano dispuesto a asumir el costo de conservar, resistir y transmitir.


Por eso el problema del Disidente Termodinámico no consiste en impedir que Troya caiga.


Consiste en impedir que su defensa carezca de sentido.


Y aquí aparece la dimensión que llamaremos neguentrópica del concepto: una acción humana puede producir organización, información, memoria y transmisión.


La ciudad puede desaparecer.


El sentido de haberla defendido puede atravesar el tiempo.


---


II. LA DEFINICIÓN


Llamo Disidente Termodinámico al individuo que, reconociendo que los procesos físicos están sometidos a restricciones termodinámicas y que los procesos irreversibles tienen una dirección temporal, decide emplear energía, información, conocimiento, disciplina y cooperación para conservar, restaurar o producir organización local allí donde un sistema humano tiende a degradarse.


La formulación se inspira en una idea fundamental de la termodinámica del no equilibrio: los sistemas abiertos pueden desarrollar y mantener formas organizadas mediante intercambios con el entorno. Prigogine mostró que, lejos del equilibrio, pueden aparecer estructuras disipativas cuya existencia es compatible con la segunda ley de la termodinámica.


El Disidente Termodinámico no pretende abolir la entropía.


No puede hacerlo.


Tampoco pretende escapar de las leyes físicas que gobiernan la materia, la vida y el tiempo.


Hace exactamente lo contrario: las reconoce y actúa dentro de ellas.


Por eso su disidencia no es contra la termodinámica.


Es contra la aceptación pasiva de toda degradación como destino inevitable.


La entropía no es sinónimo de maldad, desorden moral ni decadencia social. Es un concepto físico preciso. El presente ensayo no pretende convertir la entropía en una categoría moral.


La extensión hacia lo humano constituye una interpretación antropológica, no una nueva ley física.


Los seres humanos construyen sistemas de información, instituciones, lenguajes, conocimientos, cuerpos entrenados, culturas y civilizaciones que requieren flujos materiales y energéticos para mantenerse.


Una biblioteca abandonada puede conservar sus materiales mientras pierde su función.


Una lengua puede desaparecer.


Una institución puede perder la función para la cual fue creada.


Una tradición puede dejar de transmitir aquello que la originó.


Una civilización puede conservar edificios mientras pierde el conocimiento necesario para utilizarlos.


La materia permanece.


La organización significativa puede desaparecer.


Por eso el problema humano no consiste únicamente en producir materia o consumir energía.


Consiste también en mantener organización significativa a través del tiempo.


Ese es el territorio del Disidente Termodinámico.


---


III. LA DISIDENCIA


Toda disidencia auténtica comienza con una negativa.


Pero no toda negativa es una disidencia.


El Disidente Termodinámico no dice simplemente:


“No estoy de acuerdo.”


Dice:


“No acepto como inevitable una degradación que todavía puede ser evitada, reparada o transformada.”


Su oposición, por lo tanto, no se define por aquello que destruye sino por aquello que está dispuesto a preservar y hacer posible.


Esto modifica el significado tradicional de revolución.


Durante buena parte de la historia moderna, revolucionar significó sustituir un orden por otro.


La revolución era imaginada fundamentalmente como ruptura.


En el siglo XXI aparece una situación diferente.


Cuando una civilización dispone de una capacidad tecnológica capaz de multiplicar enormemente su poder de transformación, destruir puede resultar relativamente sencillo.


Lo difícil comienza a ser conservar.


Conservar conocimiento.


Conservar instituciones capaces de transmitirlo.


Conservar la capacidad de cooperación.


Conservar la vida.


Conservar la posibilidad de que una generación futura reciba algo más que los restos de la anterior.


Por eso el Disidente Termodinámico puede ser revolucionario precisamente porque se niega a destruir aquello cuya pérdida sería irreversible.


Esta perspectiva se aproxima al pensamiento complejo de Edgar Morin, para quien los fenómenos humanos no pueden comprenderse adecuadamente mediante separaciones rígidas entre dimensiones aisladas: orden y desorden, organización y degradación, individuo y sistema deben pensarse en sus relaciones.


---


IV. LA NEGUENTROPÍA HUMANA


“Neguentropía” no debe confundirse aquí con una fuerza física independiente que contradiga la segunda ley de la termodinámica.


Se utiliza como concepto operativo para describir la capacidad de determinados sistemas abiertos de mantener y producir organización mediante intercambios de energía y materia con el entorno.


La termodinámica del no equilibrio permite comprender cómo determinados sistemas pueden mantener estructuras organizadas mientras intercambian materia y energía con el ambiente. Prigogine desarrolló precisamente el concepto de estructuras disipativas para describir este tipo de organización dinámica.


La vida es el ejemplo fundamental.


Un organismo vivo no permanece organizado gratuitamente.


Respira.


Se alimenta.


Consume energía.


Elimina residuos.


Repara estructuras.


Regula procesos.


Reproduce información.


Muere cuando pierde la capacidad de mantener esa organización.


La vida, entonces, no vence a la termodinámica.


La vida utiliza los flujos termodinámicos para mantenerse organizada durante un intervalo limitado.


El ser humano agrega una dimensión todavía más compleja.


No solamente conserva su organización biológica.


También conserva información.


Aprende.


Enseña.


Escribe.


Construye.


Recuerda.


Entrena.


Transmite.


Crea instituciones.


Construye herramientas que permiten a otros seres humanos continuar la tarea.


La cultura puede ser entendida, desde esta perspectiva, como una gigantesca maquinaria de transmisión de información a través del tiempo.


Una civilización es, entre otras cosas, información organizada que intenta atravesar generaciones.


El Disidente Termodinámico aparece cuando alguien decide hacerse responsable de esa transmisión.


---


V. EL HÉCTOR POR NACER


Aquí aparece la segunda figura del título.


El Héctor nacido fue el personaje de una tradición épica.


El Héctor por nacer es una posibilidad.


No sabemos quién será.


No sabemos cuándo aparecerá.


No sabemos siquiera si aparecerá.


Pero podemos definir la condición que lo caracteriza.


El Héctor por nacer será aquel que, frente a una estructura humana amenazada por la degradación, comprenda que su deber no depende de la garantía de victoria.


Ésta es quizá la diferencia esencial entre el héroe entendido como vencedor y el Disidente Termodinámico.


El vencedor necesita demostrar que ganó.


El Disidente necesita demostrar que hizo aquello que debía hacerse cuando todavía tenía sentido hacerlo.


Héctor no salvó Troya.


Pero su fracaso militar no convierte en inútil su defensa.


La caída de la ciudad no transforma retrospectivamente su deber en absurdo.


Por el contrario: la posibilidad de que una acción conserve significado aun cuando no consiga preservar definitivamente su objeto constituye uno de los problemas centrales de la condición humana.


El Héctor por nacer representa precisamente esa posibilidad.


---


VI. ENERGÍA, INFORMACIÓN Y RESPONSABILIDAD


Nada se conserva gratuitamente.


Toda estructura física requiere condiciones materiales para mantenerse.


Toda información requiere un soporte.


Toda transmisión requiere un emisor, un receptor y un medio.


Toda cultura requiere seres humanos capaces de reproducirla.


Por eso la responsabilidad aparece como una categoría antropológica que podemos pensar en términos termodinámicos: alguien debe asumir el costo de mantener aquello que considera valioso.


El Disidente Termodinámico acepta ese costo.


Estudia cuando sería más cómodo permanecer ignorante.


Entrena cuando sería más cómodo abandonar la disciplina.


Investiga cuando la respuesta inmediata sería más sencilla.


Transmite cuando podría guardar el conocimiento para sí.


Construye cuando resulta más fácil destruir.


Resiste cuando la corriente dominante empuja hacia la indiferencia.


No porque crea que podrá vencer definitivamente al tiempo.


Sino porque comprende que la imposibilidad de vencerlo no convierte en inútil la tarea de retrasar la pérdida.


Una vida humana es finita.


Eso no vuelve inútil la medicina.


Una civilización es finita.


Eso no vuelve inútil la educación.


Una especie puede desaparecer.


Eso no vuelve indiferente su existencia.


La finitud no elimina el valor.


Hace que el tiempo importe.


---


VII. EL DISIDENTE COMO SISTEMA ABIERTO


El Disidente Termodinámico no es un individuo aislado del mundo.


Es un sistema abierto dentro de otro sistema abierto.


Recibe energía, información y conocimiento.


Los transforma.


Devuelve trabajo, conocimiento, cultura, cooperación y nuevas estructuras.


Su existencia depende de otros y, simultáneamente, puede aumentar las posibilidades de existencia de otros.


Aquí aparece una afinidad con el pensamiento complejo de Morin: el individuo no puede comprenderse separado de las relaciones, sistemas y contextos que lo constituyen. La complejidad busca precisamente superar las disyunciones que fragmentan la comprensión de fenómenos físicos, biológicos y humanos.


Por eso su disidencia no es individualismo absoluto.


Es responsabilidad sistémica.


Un individuo que conserva únicamente para sí mismo puede acumular.


Un individuo que conserva para transmitir organiza.


La diferencia es decisiva.


El Disidente Termodinámico no pretende convertirse en un depósito final de información.


Pretende convertirse en un nodo de transmisión.


Su éxito no consiste solamente en sobrevivir.


Consiste en lograr que algo de aquello que recibió pueda atravesarlo y continuar después de él.


Aquí reaparece Héctor.


El Héctor de la tradición épica ya no está.


Pero su acto fue transmitido.


Por eso puede existir un Héctor por nacer.


---


VIII. CONSERVAR, RESISTIR, REVOLUCIONAR


De esta definición se desprende una secuencia:


CONSERVAR


Cuando una estructura funciona, puede ser necesario preservarla.


No todo lo antiguo es bueno.


Pero tampoco todo lo nuevo es mejor.


La novedad no constituye por sí misma progreso.


Conservar significa identificar aquello que contiene información, experiencia, vida o capacidad de transmisión y evitar su pérdida innecesaria.


RESISTIR


Cuando una estructura valiosa está siendo degradada, conservar deja de ser suficiente.


Es necesario gastar energía para impedir la degradación.


Resistir es, entonces, una forma activa de conservación.


No es inmovilidad.


Es trabajo.


REVOLUCIONAR


Cuando una estructura ya no puede cumplir su función y su conservación se convierte en obstáculo para la vida o la transmisión, aparece la necesidad de transformación.


Revolucionar no significa destruir por destruir.


Significa reorganizar.


La revolución termodinámica del siglo XXI no consiste necesariamente en aumentar la velocidad del cambio.


Consiste en aprender a distinguir entre aquello que debe cambiar y aquello cuya desaparición produciría una pérdida significativa de información, organización o vida.


Por eso:


CONSERVAR.

RESISTIR.

REVOLUCIONAR.


No son tres dogmas.


Son tres respuestas posibles frente a tres condiciones diferentes de una estructura.


---


IX. LA FUNCIÓN DISIDENTE TERMODINÁMICA


Si la primera definición describe al agente, la segunda debe describir su función.


Llamo Función Disidente Termodinámica a la acción mediante la cual un agente humano utiliza energía, información, conocimiento, disciplina y cooperación para mantener, reparar, transmitir o transformar estructuras de vida y organización cuya degradación produciría una pérdida significativa de posibilidades futuras.


La definición del agente y la definición de su función son inseparables.


El Disidente Termodinámico es quien asume la función de conservación organizada frente a la degradación.


No necesariamente conserva una institución.


Puede conservar una idea.


No necesariamente conserva una tradición.


Puede conservar una pregunta.


No necesariamente conserva una estructura.


Puede conservar la posibilidad de construir otra.


Su objeto último no es el pasado.


Es el futuro posible.


---


X. EL REVOLUCIONARIO DE SENTIDO


Aquí aparece la dimensión específicamente humana del concepto.


El Disidente Termodinámico es un revolucionario de sentido porque no pretende simplemente cambiar estructuras externas.


Pretende modificar la dirección interpretativa de la acción humana.


Frente a una cultura que identifica progreso con velocidad, propone duración.


Frente a una cultura que confunde libertad con ausencia de límites, recuerda que la vida depende de condiciones.


Frente a una cultura que confunde destrucción con transformación, distingue entre ambas.


Frente a una cultura que considera inevitable la decadencia, pregunta:


¿Inevitable para quién, durante cuánto tiempo y después de qué esfuerzo?


La segunda ley de la termodinámica establece restricciones físicas.


No establece un programa moral para la humanidad.


La entropía no nos dice qué debemos valorar.


Pero el conocimiento de nuestra condición física puede transformar nuestra comprensión de la responsabilidad.


Si todo lo organizado cuesta.


Si todo lo vivo es vulnerable.


Si toda información puede perderse.


Si toda transmisión puede interrumpirse.


Entonces conservar deja de ser una actitud pasiva.


Conservar es actuar.


---


XI. EL HORIZONTE SUBLETAL


Aquí el concepto encuentra su lugar dentro de la hipótesis de la subletalidad.


Una civilización técnicamente poderosa puede incrementar enormemente su capacidad de transformación sin incrementar proporcionalmente su capacidad de autocontrol.


Ese desajuste constituye uno de los problemas centrales de nuestra hipótesis.


El siglo XX desarrolló capacidades industriales de destrucción de una escala inédita.


El siglo XXI enfrenta además formas de degradación que pueden ser graduales, acumulativas y difíciles de percibir en el momento en que comienzan.


El problema ya no es solamente sobrevivir a la destrucción inmediata.


Es también conservar las condiciones que permiten a una sociedad continuar siendo capaz de aprender, cooperar, recordar y transmitir.


No todo aquello que destruye mata inmediatamente.


Puede degradar.


Puede debilitar.


Puede fragmentar.


Puede desorganizar.


Puede reducir progresivamente la capacidad de un sistema para conservarse.


De allí el concepto de subletalidad.


El Disidente Termodinámico aparece como una figura adaptada a esta condición.


No es solamente quien evita la muerte.


Es quien combate la degradación que precede a la pérdida irreversible.


---


XII. FERMI Y EL PROBLEMA DE LA PERSISTENCIA CIVILIZATORIA


Aquí aparece el tercer eje de nuestra construcción.


En 1950, durante una conversación en Los Álamos con Emil Konopinski, Edward Teller y Herbert York, Enrico Fermi formuló la pregunta que posteriormente quedó asociada a la llamada paradoja de Fermi: “Where is everybody?” Eric M. Jones reconstruyó el episodio en 1985 a partir de los testimonios de los participantes.


La importancia de Fermi para este ensayo no reside en utilizar la paradoja como prueba de una determinada explicación sobre la vida extraterrestre.


Su valor es otro.


La pregunta obliga a pensar en la relación entre:


inteligencia, tecnología, expansión, tiempo y supervivencia civilizatoria.


Si una civilización tecnológica puede desarrollar capacidades enormes de transformación, aparece una pregunta anterior a cualquier contacto extraterrestre:


¿Cuánto tiempo puede conservar una civilización las condiciones que hicieron posible su propia inteligencia?


Fermi proporciona así un horizonte civilizatorio.


Prigogine proporciona el fundamento físico de la organización lejos del equilibrio.


Morin proporciona el marco epistemológico para comprender sistemas complejos sin reducirlos a una sola dimensión.


Fermi introduce el problema del tiempo civilizatorio.


Y el Disidente Termodinámico intenta unir los tres niveles.


La pregunta deja entonces de ser únicamente:


¿Dónde están los otros?


Puede transformarse en:


¿Qué debe hacer una civilización para que su organización, conocimiento y sentido puedan atravesar el tiempo?


Ésta es una pregunta diferente de la paradoja de Fermi y constituye una extensión conceptual propia de este ensayo.


---


XIII. TROYA PUEDE CAER


Llegamos finalmente al punto donde la metáfora vuelve a encontrarse con la definición.


Troya puede caer.


El Disidente Termodinámico no posee el poder de garantizar que no ocurra.


El Héctor nacido no lo tuvo.


El Héctor por nacer tampoco lo tendrá.


Y ésa es precisamente la condición que vuelve significativa su acción.


Porque si solamente tuviera sentido defender aquello que puede ser salvado definitivamente, gran parte de la acción humana carecería de sentido.


Una vida puede terminar sin que haya sido inútil.


Una civilización puede desaparecer sin que toda su experiencia haya sido inútil.


Una defensa puede fracasar sin que el acto de defender haya carecido de significado.


El sentido puede encontrarse en la transmisión de la información producida por la acción.


Héctor muere en la tradición épica.


Troya cae.


Pero el relato sobrevive.


La acción se convierte en memoria.


La memoria se convierte en información cultural.


La información atraviesa generaciones.


Y allí aparece la dimensión neguentrópica de la figura.


No porque Héctor haya detenido la entropía.


Sino porque su acción, convertida en relato y memoria, produjo una estructura de significado capaz de atravesar su propia desaparición.


---


XIV. DEFINICIÓN FINAL


Por todo ello, podemos fijar provisionalmente la definición:


«El Disidente Termodinámico es el agente humano que, consciente de las restricciones físicas de la irreversibilidad y de la vulnerabilidad de toda organización, utiliza energía, información, conocimiento, disciplina y cooperación para conservar, restaurar, transmitir o transformar estructuras de vida y sentido, no para vencer la entropía sino para prolongar las condiciones que hacen posible la vida, la conciencia, la cultura y el futuro.»


Y su definición complementaria:


«La Función Disidente Termodinámica consiste en transformar energía disponible en organización significativa y convertir información recibida en información transmitida, resistiendo aquellas formas de degradación cuya aceptación pasiva reduciría las posibilidades futuras del sistema humano.»


De ambas definiciones surge una tercera figura:


«El Héctor por nacer es la posibilidad humana de que esa función vuelva a ser asumida cuando una estructura de vida, conocimiento, cultura o sentido se encuentre amenazada por una degradación que todavía pueda ser resistida, reparada o transformada.»


Por eso:


Héctor no impide que Troya caiga.


Héctor impide que la defensa de Troya sea olvidada.


Y el Héctor por nacer no recibe como misión salvar todas las Troyas.


Recibe algo más difícil:


reconocer cuándo vale la pena defenderlas, asumir el costo de hacerlo y transmitir a quienes vendrán la información contenida en esa defensa.


Ése es el sentido neguentrópico.


No vencer la muerte.


No detener el tiempo.


No conquistar la eternidad.


Sino hacer que algo de lo organizado, aprendido, amado y defendido pueda atravesar la inevitable transformación y convertirse en posibilidad para otro.


Troya puede caer.


Héctor puede morir.


Pero mientras exista un Héctor por nacer,


la defensa no habrá sido antropológicamente inútil.


Habrá producido información.


Habrá producido memoria.


Habrá producido sentido.


Y mientras el sentido pueda transmitirse,


la entropía no tendrá la última palabra sobre la historia humana.


EL HÉCTOR NACIDO Y EL HÉCTOR POR NACER

---


BIBLIOGRAFÍA


Eje central


Morin, E. (1990). Introduction à la pensée complexe. Paris: ESF. La propia Fondation Edgar Morin identifica esta obra como uno de los textos centrales de su producción sobre pensamiento complejo.


Prigogine, I. (1977). Time, Structure and Fluctuations. Nobel Lecture, 8 December 1977. Nobel Prize.


Prigogine, I., & Nicolis, G. (1977). Self-Organization in Non-Equilibrium Systems: From Dissipative Structures to Order through Fluctuations. New York: Wiley.


Glansdorff, P., & Prigogine, I. (1971). Thermodynamic Theory of Structure, Stability and Fluctuations. London/New York: Wiley-Interscience.


Jones, E. M. (1985). “Where Is Everybody?” An Account of Fermi's Question. Los Alamos National Laboratory, Report LA-10311-MS.


Complejidad, vida y organización


Morin, E. (1977). La Méthode I: La Nature de la Nature. Paris: Seuil.


Morin, E. (1980). La Méthode II: La Vie de la Vie. Paris: Seuil.


Morin, E. (1986). La Méthode III: La Connaissance de la Connaissance. Paris: Seuil.


Morin, E. (2000). Les Sept Savoirs nécessaires à l'éducation du futur. Paris: Seuil.


Termodinámica e información


Boltzmann, L. (1877). “Über die Beziehung zwischen dem zweiten Hauptsatze der mechanischen Wärmetheorie und der Wahrscheinlichkeitsrechnung respektive den Sätzen über das Wärmegleichgewicht”. Wiener Berichte, 76, 373–435.


Clausius, R. (1865). The Mechanical Theory of Heat. London: John van Voorst.


Schrödinger, E. (1944). What Is Life? The Physical Aspect of the Living Cell. Cambridge: Cambridge University Press.


Landauer, R. (1961). “Irreversibility and Heat Generation in the Computing Process”. IBM Journal of Research and Development, 5(3), 183–191.


Shannon, C. E. (1948). “A Mathematical Theory of Communication”. Bell System Technical Journal, 27, 379–423, 623–656.


Memoria y transmisión cultural


Halbwachs, M. (1992). On Collective Memory. Chicago: University of Chicago Press.


Assmann, J. (2011). Cultural Memory and Early Civilization: Writing, Remembrance, and Political Imagination. Cambridge: Cambridge University Press.


Héctor y Troya


Homero. Ilíada. Diversas ediciones y traducciones.


La figura de Héctor utilizada en este ensayo pertenece a la tradición épica homérica y se emplea aquí como figura simbólica y antropológica.


Nota de autoría conceptual


Los conceptos “Disidente Termodinámico”, “Función Disidente Termodinámica”, “Héctor por nacer”, “revolucionario de sentido” y la secuencia “Conservar – Resistir – Revolucionar”, tal como son definidos y articulados en este ensayo, constituyen una elaboración conceptual original desarrollada por Gerardo Oscar Tozzi (Unidad de Carbono) en colaboración con Unidad de Silicio.


No se atribuyen estos conceptos a Prigogine, Morin, Fermi ni a los demás autores citados. Sus obras proporcionan antecedentes científicos, epistemológicos, históricos y culturales a partir de los cuales se construye la presente propuesta.

Comentarios


bottom of page